Aloe Vera

El Aloe Vera, planta suculenta originaria del norte y este de África, fue considerado en la antigüedad como el producto medicinal más eficaz de la época. Su nombre proviene del árabe Alloeh, que significa “sustancia amarga brillante” y Vera, del latín, “verdadera”. Hoy día es una de las plantas medicinales más conocidas, por sus múltiples propiedades y beneficios.

Entre sus usos se destacan sus cualidades como cosmético, siendo un maravilloso purificador y regenerador de la piel, así como también para el cuidado del cabello, al que proporciona resistencia, suavidad y flexibilidad. Es también un efectivo antiséptico, cicatrizante, antiinflamatorio, analgésico, antiviral y antitóxico. Al mismo tiempo que disminuye la acidez estomacal, actúa como purgante y ayuda al tratamiento de úlceras estomacales al ser ingerida.

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Es usada en tratamientos tanto a corto como a largo plazo, siendo ejemplo de estos últimos tratamientos el chupar un trozo de pulpa de aloe vera para aligerar el dolor de muelas, o como remedio para encías hinchadas y sangrantes. También pueden tomarse vahos para aliviar el asma o aplicar directamente para aplacar los síntomas de la artritis o dolores musculares.

Puede ser aplicada de formas muy diversas: en seco, al cortar la hoja y despojarla de sus espinas, preparado en licor digestivo, diluida la pulpa en jugo, o hervida para producir una pomada, inhalado en vahos o ingerido en cápsulas.

Según investigaciones, menos del 1% de la población mundial es alérgica a esta planta, lo que influye ampliamente en su difusión, pero no la excede de precauciones. No es recomendable que sea ingerida por los niños ni durante el embarazo o período menstrual, debido a sus propiedades purgantes, ni consumir sus hojas en grandes cantidades, ya que pueden producir vómitos.